juny 03, 2008

Drexler... Drexler


Que fabuloso estado de comunión,...
como si fueran mías las voces, el canto, las luces, el silencio.
Repartido por miles en ese espacio ovalado, como juguera batiendo emociones, melodías, afectos, sorpresas, encantos, canciones. Un goce, un disfrute necesario que me saca de la rutina stereo audífonos y pilas gastadas. Me lleva con mis compañeros de viaje a reencontrarnos con el placer tribal de corear hasta desafinar la última nota, hasta caer en la cuenta que es también mi vida la que canta aunque desafine en medio de "tantos cabos sueltos".
Un abrazo Jorge, y gracias por invitarme a cantar.

maig 06, 2008

Schwenke & Nilo en La Serena


Cómo saber qué signo puede llevar un recuerdo colectivo.
Cuando nos reúnen canciones de ayer, aquellas de la universidad, de la enseñanza media hacia fines de la dictadura, pareciera que las proclamas de hoy no alcanzan a desentrañar el sarro que se pega cotidianamente desde aquellos años adolescentes, inquietos, jóvenes, hermosos e indocumentados.
No alcanzan a desmoronar las desconfianzas que hemos sembrado entre nosotros, entre lo que dijimos era posible y lo que hemos hecho a pesar de todo y aún en nuestra propia contra.
Es inquietante ver como aquellos dos aún juegan a poder, a respirar y cantar, a pintar paisajes en los oídos, a componer, a remedar una memoria que de pronto nos tiene a la mayoría inmersos en la emoción, en la conexión con lo que nunca hemos dejado de ser... los buenos hermanos, los niños sensibles, los jóvenes idealistas que llevamos amordazados en nuestro interior.

gener 25, 2008

Nada más...

Hay nada más ni nada menos que la vida en todo su rigor, toda su belleza, toda la consternación que causa vivirla con los matices más inesperados.
Entre el peregrinar permanente de una ciudad a otra, sin descanso, sin chauchas suficientes, entre el laburo de santiago, el pituto de ovalle, y la vida afectiva repartida (matices más y menos) entre La Serena y estas otras dos ciudades, me ha ido pasando de todo, o de todo lo que puede ser esperable, pero que te pilla de igual forma como un chiquillo. Como si de vez en cuando y con bastante regularidad te enfrentaras a la necesidad de rehacerte, reinventarte, improvisar en una secuencia de acordes que te parecen conocidos, pero que a la larga, en el resumen vienen a conformar otra armonía irreconocible, deslumbrante y a la vez consternadora. En ese ámbito irregular, donde tu sonido, el de tus pasos, de tus decisiones, de tus palabras como si fueran las primeras, vienen a marcar pautas desconocidas que te exigen sacar de tí, hacer de tí, un crio nuevo, recién aprendiendo a vivir. Y aunque es una exageración decir que esto es a cada minuto, la suma de ellos te hace sentir naciendo.
Sumado a todo esto, y sin haber dicho mucho, me ha tocado ahora posar mis pies en las tierras chillanejas para acompañar a mi vieja que ha caído en el hospital por segunda vez en poco más de dos años. En verdad aquí la estadística está a su favor, pero como en toda estadística, hay datos que al cruzarlos te develan realidades distintas. Antes fue el iniciar el periplo de una enfermedad nueva en su repertorio......


Ha pasado un mes y dos días desde que comencé a escribir esto, que fue dejado abruptamente por la llamada telefónica que viniera a cambiar el rumbo de mis días desde ese instante y para siempre. Fue a las 23:15 cuando mi hermano me llama y me dice que llamaron del hospital y necesitan a un familiar lo antes posible en la UCI.
Dejar el depto cerrado, caminar rápido sin desesperar,
apostar a una nueva oportunidad, a que las fuerzas alcancen,
que exista otro verano, uno más....
Caminar con cuidado de los autos
y las direcciones de las calles que me son desconocidas.
Llegar apurado pidiendo permisos, pidiendo orientación, subiendo el asensor,
llegar a la sala y ver los rostros, las muecas....

Abrazar, abrazar, abrazar....
abrazar y llorar....
pedirle que no sea cierto....
llorar, sentir la horfandad,
el dolor inmenso y quedo...
sentir su transpiración,
aún su calor,
hablar al oído como para despertar,
como para hacer dormir,
sentir el vacío del último adiós
unívoco.
Besarla,
acurrucarla,
acurrucarme.
Sentir la inocencia de la muerte en su rostro tranquilo,
en su paz lograda.
Llorar y sentir la impenetrable dureza de las puertas que se acaban de cerrar.
Pedirle a dios,
los santos, budas y demases
que la acojan en su paz,
creer que pueda andar flotando ahí mismo,
rozándome el cabello,
secando mis lágrimas....

desembre 30, 2007

En viaje 2

Mientras los dos mas grandes se movian de un asiento a otro, yo iba intentando dialogar con alguno de ellos que me decían cosas como: "que andai sapaendo culiao", "¿la guea de micro es tuya acaso?", y yo respondía que tenían que respetar la tranquilidad y algo mas sobre eso... En eso me dirijo al mas pequeño y le digo que me meto en lo que hagan en el bus porque ellos tienen que aprender a comportarse y bla, bla, bla, agregando que soy profe del liceo A78 y me interesa "educar" aun fuera del liceo. En eso el pequeño abre los ojos y me dice que él era estudiante del liceo, de 1º medio y que lo echaron por pegarle al director.... Ahí quedé cojo y no hallé más que intentar seguir la conversa por el lado del liceo y de los profes que conocía. Me habló de su profe jefe que era buena onda, pero que igual no estaba ni ahí con el liceo ya que lo habían echado. Por mientras los otros se acercaban a escuchar y de vez en cuando seguían increpándome por meterme en sus cosas. Mientras tanto alguna gente comentaba en voz alta sobre lo mal educados de los jóvenes de hoy y esas cosas. Al fin se anduvieron tranquilizando y antes de llegar a la Quinta Normal, las cosas ya estaban en un mejor punto, e incluso antes de bajarse en el paradero se despidieron de mí con la mano y alguna talla que no alcancé a captar. Cuando ya estaban abajo alcanzo a ver que se devuelven de la entrada principal de la Quinta porque andaban guardias, y se saltan por una reja lateral.
Me quedo pensando en lo improvisado de mi actuar y en lo riesgoso que hubiera sido en otras circunstancias. De pronto veo que algunas personas me miran como buscando una seña de comunión con sus ceños fruncidos, señal de desaprobación por la actitud de estos cabros, y se me escapa en voz alta decir que "al fin de cuentas nadie se mete ni intenta hacer nada". Me quedo pensando en una idea de Jodorowsky que plantea la santidad ciudadana como una forma de ser proactivos en la búsqueda de mejorar el mundo, y se me ocurre que bastaría con la idea de "responsabilidad ciudadana", entendiendo que las cosas que pasan en nuestra ciudad tienen que ver con nuestras propias actitudes frente a ellas: Esto puede ser indiferencia total o encubierta, porque aunque uno pueda opinar sobre lo mal que están las cosas, casi siempre uno se resta de "hacer" algo sobre aquello que no está en su lugar. Pienso además que es nuestra responsabilidad el "enseñar", indicar, llamar la atención, en este caso a estos cabros chicos que al fin de cuentas hacen lo quieren porque no tienen quien les oriente, y ninguno de nosotros hace nada ni siquiera de manera circunstancial.
Considero además que mi actuar fue impulsivo y que obedece quizás a una deformación profesional a partir de mis experiencias laborales con este tipo de chiquillos, pero me queda pendiente el tema de la "responsabilidad ciudadana", las políticas de estado, los signos de anomia social, como una discusión social que supere la farándula pretensiosa de los "expertos" de uno y otro bando... Ufff que temazo...

Si alguien quisiera complementar estas reflexiones o alumbrar ciertas esquinas del asunto se agradecería mucho....

desembre 18, 2007

En viaje

me quiero bajar de esta micro apestosa
no quiero subir más a ese coche repleto
santiago me cansa y me doblega el ánimo
las utopías caen rendidas frente a la emocionalidad, la impulsividad.
¿dónde iremos a parar? ... "hermano con hermano preguntaban"
¿donde está la responsabilidad civil, o todo tendrán que venir a solucionarnos?

Saliendo del liceo donde trabajo en quinta normal, tomo el bus 406 en San Pablo frente al liceo de la Sofofa y justo habían subido tres cabros chicos, tipo 1º o 2º medio con pinta de vacaciones forzadas o anticipadas. Pantalones cortos, polera, zapatillas y gorro. LLegan hasta el fondo y comienzan a gritar insultos al chofer que les llamó la atención por pasar colados, y uno de ellos se sube a los fierros y grita por la ventana hacia afuera a alguien...
Por mientras voy intentando cachar qué onda con los mojones, y me atrevo a decirle al que estaba sobre los fierros que se baje, que no haga escándalo..... TREMENDO ERROR.... A los pocos segundos los tenía frente a mi chispeándome los dedos y volviendo a sus asientos. Se volvían a parar y cambiaban de puestos. En realidad sólo dos de los tres hacían esto, ya que el mas pequeño de estatura se quedó sentado frente a mí, que iba de pié... (continuará)